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Colombia al borde de un “ataque al corazón”

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  • hace 23 horas
  • 3 min de lectura

INFORME ESPECIAL

Por: John del Río

Comunicador Social y Periodista


Redacción San Buenaventura Estéreo 95.4 F.M

Viernes, 05 de mayo, de 2026

14:08 p.m.

Ha terminado la primera vuelta para la presidencia de Colombia, agitando millones de corazones y moviendo toneladas de patriotismo, una jornada electoral  caracterizada por dos aspectos claros, el repunte de uno de los candidatos, pero también por un porcentaje de colombianos aún indecisos por decidir qué es lo mejor para el País, en este orden de ideas, solo queda que la calidad del debate público que se produzca en las semanas restantes para la segunda vuelta, será determinante no solo para el resultado electoral, sino también para la capacidad del próximo gobierno de construir la gobernabilidad que la Nación necesita para enfrentar sus desafíos estructurales.


De otra parte, esta vez el acelere de los latidos cardiacos es por causa de la tricolor, la Selección Colombia de Fútbol inició ayer jueves 4 de junio su camino hacia la Copa Mundial de la FIFA 2026. Antes de partir rumbo a Estados Unidos, uno de los países anfitriones del certamen, el equipo nacional compartió itinerario con el Pabellón Nacional y con la esperanza de traerse el título  mundialista.

 

La delegación encabezada por el técnico Néstor Lorenzo abandonó en la mañana su sitio de concentración, en el que realizó su último entrenamiento, y se trasladó hasta el aeropuerto de Catam para abordar el vuelo que la llevó a territorio estadounidense, donde completará la fase final de preparación antes de su debut mundialista, programado para el próximo 17 de junio frente a Uzbekistán.

 

La Tricolor disputará un último partido amistoso frente a Jordania el próximo 7 de junio en suelo estadounidense, encuentro que servirá como ensayo final antes del estreno mundialista. Colombia integra el Grupo K del Mundial 2026 junto a Portugal, Uzbekistán y la República Democrática del Congo, con la ilusión de convertirse en una de las protagonistas del torneo que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá.

Solo queda esperar el desempeño del equipo y entender los resultados de su participación, oraciones, ánimo y buena suerte es lo que necesitan estos jugadores, pero sobre todo no olvidar que después de cada partido, ellos como profesionales se pueden sentir que han llegado al límite, pues siempre la idea es jugar para vencer y dejan el entreno, la pasión y hasta los “taches” de sus guayos en el césped.

 

Quizás como seleccionados nacionales cuando pierden, pueden experimentar que la derrota es más del País que de ellos, y que cuando ganan, tampoco la sienten como propia, sino de esa tricolor que les ha dado todo y les exige todo a la vez. Probablemente, porque en el campo no juegan ellos, sino que se convierten en el instrumento que ejecuta los movimientos que toda una geografía grita desde la grada.

 

Cada vez que tocan el balón, caen sobre ellos gritos como: “¡PÁSALA!”, “¡CHUTA!”, “¡CORRE!”, “¡CUIDADO!” no solo de sus técnicos, sino también de casi 53.936.226  de colombianos. Y entonces querrán hacerlo todo a la vez… y al final, la presión, la expectativa y la suerte, les hace un mal pase y lo hacen mal.

 

En sus mentes, en su corazón y en sus jugadas, de pronto lo que necesitan es que sus compatriotas, los dejen jugar sus partidos, que los ciudadanos que ya jugaron los suyos, los dejen ser creativos, profesionales y patriotas, y si no lo hicieron, ellos no tienen la culpa. No pueden ser el reflejo de las frustraciones de aquellos que ni lo intentaron.

 

Aquellos que los ven en la tele, se enojan por los reclamos al árbitro, por sus regulares jugadas, por otros motivos más que ni se entenderán desde un sofá por qué suceden, y lo peor, insultan... pero la intención del fútbol es recrear, es unir es alegrar.

 

Algo útil y sencillo que puede hacer un país por su selección puede ser: que antes de cada partido eleven sus oraciones, socialicen sus consejos, y al terminar cada partido su cuerpo técnico señale lo que pueden mejorar. Ellos  saben que hay gente que sabe de fútbol, y con seguridad les encantaría aprender de ellos… pero el mayor aprendizaje para los jugadores debe ser fuera del campo de juego, pues también se desgastan, se envejecen, pasan de moda o simplemente una lesión termina su labor.

 

Qué tal dejarlos vivir sus victorias y también las derrotas, quitarles su creatividad y agudizar la crítica, no ayudan en nada, ellos también sabrán resolver sus problemas que les plantean los rivales, y de pronto, hay sí, regresar acompañados arropadas en la tricolor nacional, esas dos figuras humanas sosteniendo el planeta Tierra, representadas en ese trofeo hecho a mano en Italia, que pesa 6.75 kg y mide 37.6 cm. que los proclaman reyes del fútbol mundial.


 
 
 

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