¿Usted sabe, qué es la brecha de género?
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- 12 sept 2025
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INFORME ESPECIAL
Por: John del Río
Comunicador Social y Periodista
Redacción San Buenaventura Estéreo 95.4 F.M
Viernes, 12 de septiembre, de 2025
05:40 a.m.
El concepto de brecha de género, cada vez aparece con más frecuencia entre las discusiones sociales, políticas y culturales de País, se podría deducir de entrada, por la etimología, que la brecha de género es un espacio, distancia o literalmente un hueco, entre las mujeres y los hombres.
Pero, el fenómeno va más allá, es realmente estructural, pues refleja la diferencia en la distancia entre las personas de sexo femenino y las de sexo masculino con relación a un mismo indicador. Muestra los puntos equidistantes entre los sexos en relación a las oportunidades para tener, gozar y controlar, los recursos económicos, sociales, culturales y políticos, entre otros.
Y, es que la magnitud de este problema es tal, que vale la pena citar a (Villoro, 1997, CEPAL, 2010), cuando afirma que: “La desigualdad de las mujeres constituye un caso especial entre todas las discriminaciones sociales. En efecto, a diferencia de otros casos,
no constituyen una clase social, ni un grupo específico; no son una comunidad, ni una minoría social o racial, atraviesan todos los grupos y pueblos y, en todos ellos, son una inseparable mitad. Acabar con las condiciones que han permitido su desigualdad social y política seria, después de la liberación de los esclavos, la mayor revolución emancipadora”.
Entonces, para entender esta brecha entre féminas y varones en la actualidad, en un contexto cercano, hay que hacer una mirada retrospectiva, pues América Latina es el área más desigual del mundo, según estadísticas de (Herrera, 2012), quien agrega, que en estos países el 60% de los pobres están en Brasil, Méjico y Colombia, los cuáles son las principales economías de la región, y por lo anterior, posiblemente se entiende no sólo el fenómeno como tal, sino también sus orígenes y los factores que definen dicha brecha.
En Colombia se encuentran aspectos como, que las mujeres ganan menos ingresos que los hombres y la investigación “Brechas de Género y Desigualdad: de los Objetivos de Desarrollo del Milenio a los Objetivos de Desarrollo Sostenible” en www.minjusticia.gov.co sostiene que: “Las brechas por sexo observadas en las cifras de pobreza, pobreza extrema, desempleo e informalidad, en el contexto total nacional, permiten afirmar que una de las razones que impide alcanzar estas metas es la brecha de género, siendo así como los hombres están más cerca de la meta nacional que las mujeres”.
Otro hallazgo, del mismo estudio fue, que la desigualdad de género, más el difícil acceso de las mujeres a la tierra, aumenta la pobreza y la situación general de estas, y sostienen, que: “los departamentos con mayor proporción de pobreza por hogares, tienen a su vez más mujeres pobres. Con respecto a la pobreza extrema, en promedio, las mujeres en esa situación son 0.5 puntos porcentuales más que los hombres en 2014. En más de 20 de los 24 departamentos analizados, los porcentajes de pobreza extrema son mayores para las mujeres, lo que refleja la existencia de distintos grupos de mujeres cuyas condiciones se agravan según la ubicación geográfica”.
En la misma línea investigativa, esta misma fuente afirma, que la pobreza se agudiza por ciertas circunstancias que coinciden con el sexo y se afinca en determinados subgrupos de mujeres, y agrega que: “las mujeres con menos años de escolaridad se concentran en algunos de los departamentos donde las mujeres son más pobres y/o pobres extremas: Cauca, Caquetá, Nariño y Chocó. Recrudecen esta situación las cifras que coinciden con aquellos departamentos que concentran la mayor población afro (Chocó: 89%) o que tienen tanto población afro como indígena (Nariño y Cauca por encima del 10%)”.
Además, no es un secreto, que el empleo femenino tiene mayores desventajas que el masculino, incluso entre los diferentes grupos de mujeres hay diferencias, porque como se ha evidenciado en diversos estudios, dice esta investigación de www.minjusticia.gov.com que: “las mujeres tienen mayor desempleo, mayor informalidad, menor proporción entre la PEA y la brecha salarial las desfavorece de modo general. El tipo de ocupación y rama en la que se emplean, explica en cierta medida la situación de pobreza diferencial”.
En lo económico hay que resaltar, que la diferencia del salario representa cierto tipo de discriminación hacia las mujeres en el mundo laboral, lo confirma el estudio “Brechas de Género y Desigualdad: de los Objetivos de Desarrollo del Milenio a los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, y añade que: “nos permiten afirmar que existe una brecha salarial entre hombres y mujeres en detrimento de estas últimas en todas las ocupaciones, siendo más severa en comercio y servicios (70% de lo que ganan los hombres). Sin embargo, es de resaltar que aún entre funcionarios públicos en cargos directivos, en promedio las mujeres ganan solo un 80% de lo que ganan los hombres”.
Otro aspecto para resaltar, pero no el último, es el trabajo que no se les paga a las mujeres, el cual se ubica en el centro de las desigualdades de género. Datos en el anterior estudio de www.minjusticia.gov.co reflejan que: “la casi totalidad de las mujeres en Colombia, realizan actividades de cuidado en contraste con cerca de la mitad de los hombres que dedican algún tiempo a estas actividades: en promedio 57,7% de los hombres realizan actividades de cuidado frente al 87,7% de las mujeres. Esto significa un promedio de dedicación al trabajo no remunerado de 1 hora y 48 minutos en los hombres y de 4 horas con 34 minutos en las mujeres. Esta situación marca una clara limitación para las oportunidades que tienen las mujeres de empleos formales, fijos y mejor remunerados”.
En conclusión, a groso modo se podría decir, que para que la aplicación de las leyes sobre igualdad de oportunidades sea efectiva, se debe contar con un marco de apoyo adecuado, que incluya mecanismos de cumplimiento sólidos, un sistema para monitorear las disparidades salariales relacionadas con el género y servicios de salud para las mujeres que sobreviven a situaciones de violencia, pero sobre todo, volcar los valores tradicionales hacia una cultura del agradecimiento, el reconocimiento y la conservación del papel de la mujer en la sociedad.



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