La pedagogía: más allá del aula
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Aprender sin saber que estamos aprendiendo
INFORME ESPECIAL
Por: Valentina Flórez Bechara
Directora. Comunicadora Social – Periodista
Viernes, 10 de abril, de 2026
12:00 m.
Redacción San Buenaventura Estéreo 95.4 F.M
Cuando pensamos en pedagogía, la imagen que suele venir a la mente es la del maestro frente a un tablero, rodeado de estudiantes. Es por esto, que no se tiene en concepción los espacios más íntimos de nuestra existencia: la familia, la comunidad, el trabajo, las relaciones interpersonales y la construcción de ciudadanía, momentos en donde son más frecuentes las acciones pedagógicas.
Pero, ¿Por qué estos espacios cotidianos son los que más acciones pedagógicas poseen?
Empecemos hablando de qué se entiende por pedagogía, según la Universidad Panamericana, la pedagogía es entendida como el arte y la ciencia de la enseñanza y el aprendizaje, el cual va más allá de la simple transmisión de conocimientos, ya que explora las estrategias y métodos que fomentan un aprendizaje significativo. “Más aún, su objetivo fundamental es guiar a las personas hacia su autorrealización, ayudándoles a alcanzar su máximo potencial”. Es por esto que la construcción personal basada en las relaciones interpersonales se vuelve tan importante. Lo más interesante de este hecho es que existen una corriente en el campo de la educación denominada "pedagogía de lo cotidiano", que parte de una premisa sencilla pero poderosa: el aprendizaje no ocurre únicamente dentro de las instituciones educativas, sino de manera permanente a lo largo de la vida. Es decir, tus padres no riñen, la sociedad no impone; solo buscan tu autorrealización.
Sin embargo, esta idea viene concebida desde mediados del siglo XX, Paulo Freire consideraba que los sujetos construyen su conocimiento en una relación dialógica, es decir, a partir de sus experiencias y reflexiones sobre su vida cotidiana. ¿Recuerdan que de esto habíamos hablado en nuestro anterior escrito? Y en ese entonces escribí acerca de la Lectura como Proceso de Construcción de Sentido. Ahora ven que todo tiene una explicación. La pedagogía es la maestra de la vida.
Antes de llegar a cualquier institución educativa, el ser humano ya ha comenzado a aprender. La familia constituye el primer y quizás más influyente escenario pedagógico de toda persona. Según el estudio “El Entorno Familiar y su Influencia en el Rendimiento Escolar de los Estudiantes”. El entorno familiar influye decisivamente en la personalidad de una persona “los valores, sentimientos y estilos de vida se determinan entre los miembros de la familia. Los bebés empiezan a asimilarse desde el momento en que nacen”.
Esto evidencia que cada padre y cada madre es, en cierta medida, un pedagogo: sus decisiones cotidianas sobre cómo establecer normas, expresar afecto y acompañar el aprendizaje tienen efectos duraderos sobre sus hijos. Además de la praxis en el ámbito familiar, la pedagogía encuentra otro escenario crucial: la comunidad. La Pedagogía Social es la rama de esta disciplina que se ocupa precisamente de los procesos educativos que ocurren fuera del aula formal, en los espacios comunitarios, laborales, culturales y de ocio.
Del Pozo Serrano, Jassir, Villaseñor, Severo, Pérez de Guzmán, Ribas, Rocha, y Paiva (2019) justifican que “En Colombia, la Pedagogía Social presenta un profundo sentido socioeducativo vinculado a mejorar la convivencia y promover la construcción de una cultura de paz, así como atender a personas en situación de vulneración, favoreciendo la madurez social del individuo o la colectividad”. Es decir, hoy estamos aprendiendo que la pedagogía social influye en todos los ámbitos relacionados con la educación de las personas adultas tanto como en el vínculo de la educación social especializada con la formación laboral, el desarrollo comunitario y en nuestro núcleo familiar.
Incluso ahora mismo, yo estoy actuando como pedagoga con ustedes lectores y oyentes de San Buenaventura Estéreo, es por esto que, la pedagogía no es propiedad exclusiva de las escuelas. Es una dimensión inherente a la condición humana: aprendemos permanentemente, en cada conversación, en cada decisión de crianza, en cada acto de participación comunitaria, en cada momento de ocio. En otras palabras: cada uno de nosotros es, en alguna medida, un agente pedagógico. Y esa es, quizás, la lección más importante de todas. Siempre estamos aprendiendo sin saber que estamos haciéndolo. La pedagogía va más allá del aula.




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