Tomado de:https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gerentes/Modulo1/tema-2/2-ramas-poder.html

INFORME ESPECIAL
Por: John del Río
Comunicador Social y Periodista

Redacción San Buenaventura Estéreo 95.4 F.M
Viernes, 9 de febrero, de 2024
02:00 p.m.

Separar el poder es perseguir la libertad, es decir, cuando se respeta el ejercicio independientemente de las funciones propias de cada rama del poder: Ejecutiva, Legislativa y Judicial, serán más efectivas dentro del sistema de gobierno colombiano que es el democrático.

De acuerdo con www.googleacademico.com “La separación de poderes es, por tanto, un medio para este fin. Por lo tanto, propone distribuir los poderes a diferentes órganos, de modo que los poderes de algunos limiten los poderes de otros”.

En Colombia, existe el principio de separación de funciones entre órganos del estado, que según www.corteconstitucional.gov.co tiene el siguiente alcance: “El principio de la separación de los poderes surge como resultado de la búsqueda de mecanismos institucionales enderezada a evitar la arbitrariedad de los gobernantes y a asegurar la libertad de los asociados. Por esta razón, se decide separar la función pública entre diferentes ramas, de manera que no descanse únicamente en las manos de una sola y que los diversos órganos de cada una de ellas se controlen recíprocamente”.

En Colombia aunque el presidente de la República es el jefe del Estado, no significa que tenga todo el poder. Ese cargo necesita tanto el ejercicio de funciones como representante en la nación, como internacionalmente y está sujeto al control político del Congreso y al jurídico de la Corte Constitucional. A pesar de tener un gran poder, el presidente de la República no es el único que decide.

El poder público es uno solo. En una democracia participativa y pluralista, el titular de la soberanía es el pueblo. Basados en www.razónpublica.com hay tres ramas del poder: “Legislativa, Ejecutiva, y Judicial. Además de ellas, la Constitución prevé órganos autónomos para el ejercicio de otras funciones estatales. Unas y otros, aunque colaboran entre ellas para lograr los objetivos del Estado, son independientes y hay separación en el ejercicio de sus funciones”.

Si se entorpece el control ciudadano en Colombia, si la separación entre las ramas del poder no se cumple y la parte jurídica debe ser sacrificada en aras de la eficacia y no de la Justicia, se tendrá un Gobierno omnipotente, y de esta manera se podrían tirar a la cesta de la basura 210 años de vida republicana.
Una sociedad civilizada y libre, podría convertirse en un simple rebaño ciego que va con rumbo desconocido, sin controvertir ni discutir nada, dirigido por lemas y proclamas oficiales repetidas hasta el cansancio por los medios de comunicación.